Según la historia está prenda fue usada por el generalísimo Don José María Morelos y Pavón, cura de Carácuaro el cual le dio el grado de arma de combate por lo útil de está prenda en aquellos tiempos, igual se podía usar como cobija, para cubrirse de los espinos en una persecución a caballo, como mantel a la hora de comer en el campo o como una prenda de gala para una fiesta.

En tiempos recientes es una prenda de lujo, junto al sobrero de astilla y espuelas para bailar un caballo en jaripeos, desfile o cabalgata.

En el municipio de Carácuaro y la región uno de los talabarteros más famosos, fue Don Candido Santoyo y su familia del rancho del Capire de Bravo, quien junto a su esposa Antonia Cerna y sus hijos Federico, Luz María, Asminda, Tarsicio, Rafael, Candido y Adán el mayor de sus hijos, confeccionaban las mejores cueras de toda la región, a continuación unos de sus hijos Federico Santoyo, nos relata como era el oficio de talabartero.

Me da mucho gusto que siga la tradición de la peregrinación de los "encuerados" y tambien al ver las cueras se me vino a la memoria las cueras que hacia mi padre Candido Santoyo y mi mama Toñita junto con toda la familia, con su sello único, el Aguila de dos cabezas que mi madre les dibujaba en la parte posterior de la cuera que cubre la espalda, toda la familia trabajabamos desde el curtido de las pieles de venado, el engamuzado, la confección de cada pieza y acabado de la cuera que quedaba lista para que la estrenara y luciera el comprador; todo ese proceso se hacia de manera artesanal, las pieles se curtian con productos naturales, como la semilla del cascalote, la tecata del árbol de paracata, tambien se utilizaba cal natural para ayudar a quitarle el pelo y restos de carne a las pieles, siempre utilisabamos pieles de venado para tener gamuzas suaves y de calidad; como ven es un proceso muy laborioso.

Nos comenta Leonardo Garcia Santoyo, que una de las últimas cueras que confeccionará Don Candido, estaba destinada para el C. Presidente de la Republica Lic. Carlos Salinas de Gortari y el escucho de voz de su tío decir; "para que sepa el presidente que somos humildes pero sabemos hacer cosas de mucho arte", no estamos seguros si la prenda llegó a manos del entonces presidente, pero de lo que estamos seguros es que la hizo con mucho esmero, con 12 cueros de gamuza de venado, selecciono los mejores lo que no tenían agujero por las balas, los que la vieron comentan que era una chulada de cuera.

La última gabardina de cuero que confeccionó el buen Canducho es la que luce en la imagen adjunta, uno de los amigos de a caballo del rancho la Arboleda Osvaldo Gómez Gómez quien aún la conserva al pasar de muchos años.

Esto es una parte de la historia de la cuera y la talabarteria en Carácuaro, oficio que por cierto se encuentra extinto en nuestro municipio.

Escribo este relato con mucho entusiasmo, para todos aquellos que gustan de leer historias olvidadas o desconocidas de nuestro querido pueblo.

Con afecto Prof. Zefe León